Añadir tierra nueva a las plantas para obtener mejores flores

Cuando las plantas entran en su periodo de floración, no es conveniente trasplantarlas, pues así se evita el estrés que este proceso les supone. Para darle nuevos nutrientes y mejorar el desarrollo de sus flores, se puede recurrir a otra clase de técnicas. Este post describe el proceso de añadir nuevo sustrato sin necesidad de trasplantar el ejemplar, ofrece consejos para realizar ese procedimiento y destaca la importancia de que la tierra quede bien removida para garantizar un buen drenaje del agua de riego.

Añadir nuevo sustrato sin trasplantar

Cuando las plantas que viven en macetas, tanto en espacios interiores como en exteriores, han crecido demasiado o han consumido los nutrientes y propiedades naturales del sustrato, es momento de trasplantarlas a un recipiente mayor o bien al suelo del jardín. Las mejores épocas para hacerlo son las de clima templado, en particular la primavera, antes de la floración. Pero, ¿qué pasa si la planta ya comienza su proceso de floración y solo entonces se descubre la necesidad de mayores nutrientes?

Cuando la floración ha empezado no se aconseja el trasplante, dado que el estrés al que se somete a la planta si se cambia de sitio perjudicará a las flores, les quitará vigor o las marchitará.

Lo que se puede hacer es añadir tierra nueva a la planta. Además, aunque el ejemplar no expresa una necesidad urgente de un trasplante, también se puede aplicar este método para que sus flores sean mejores.

Consejos para introducir la tierra nueva

Por supuesto, no se puede cambiar toda la tierra de la maceta. Lo que se debe hacer es retirar la capa superior de tierra y sustituirla por sustrato nuevo, procurando no tocar ni las raíces ni la parte aérea de la planta. El sustrato nuevo tiene que ser, preferentemente, turba, cuya composición consiste casi por completo en un derivado de materia orgánica vegetal que contiene una gran cantidad de nutrientes.

También es posible aplicar abonos líquidos en el sustrato para alimentar al ejemplar. Una buena oportunidad para hacerlo es en el momento de retirar la parte superior del sustrato, para que lleguen de modo más directo a la parte inferior y, por tanto, a las raíces. En este caso, como han de quedar bajo la superficie, también resultan útiles los abonos sólidos.

Si este recurso se usa por una necesidad de nutrientes de la planta, existe otra posibilidad para aliviarla: recortar un poco su parte aérea. Si se eliminan algunas ramas, sus necesidades serán menores, y no sufrirá tanto por no poder alimentar a sus flores nuevas tan bien como sería preciso.

Pero la sustitución de la parte superior del sustrato también se puede efectuar con el fin de obtener mejores flores, en cuyo caso conviene tocar la parte aérea lo menos posible.

Como el trasplante se debe realizar en una época de clima templado, habrá que tener en cuenta las temperaturas de la época posterior a la floración. Si cuando esta finaliza ya han llegado los fuertes calores del verano, lo conveniente será esperar el otoño para cambiar el ejemplar de recipiente.

 

 

 

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