Flores con encanto: La Violeta

La violeta es una pequeña planta de la familia de las violáceas, originaria del hemisferio norte. En este género hay más de 500 especies e híbridos (el pensamiento o viola tricolor es uno de ellos) de violetas contabilizados por todo el mundo. De tallos rastreros, sus hojas son acorazonadas, sus flores cuentan con cinco pétalos y un característico aguijón y crecen aisladas o reunidas en inflorescencias. Esta pequeña y hermosa flor de vivos y variados colores es una de las más habituales de jardines y balcones por su llamativa presencia y su agradable aroma.

Características y cultivo de las violetas

La violeta es una planta rizomatosa de pequeño tamaño, ya que no crece más allá de los 30 centímetros. Sin embargo, gracias a sus diferentes híbridos, sus aromáticas flores pueden ser amarillas o blancas, aunque el color más característico de esta planta es el que le da nombre. Sus hojas acorazonadas suelen ser simples y sus flores pueden crecer aisladas o reunidas en inflorescencias, pero siempre tienen cinco pétalos y un característico aguijón.

La floración coincide en los meses más fríos del año (entre otoño e invierno), lo que significa que las violetas aguantan bastante bien las bajas temperaturas. Además, esta planta se multiplica por siembra en otoño o por división de estolones a final de invierno o principios de otoño.

En el mundo vegetal se cuentan más de 500 variedades de violetas repartidas por las regiones templadas del hemisferio norte.

La violeta es una planta que necesita bastante agua, por lo que durante los meses más cálidos hay que regarla dos o tres veces a la semana para mantener el sustrato húmedo. En invierno hay que espaciar los riegos por el peligro de heladas. Además, es imprescindible que la tierra tenga un buen drenaje. En la medida de lo posible, conviene evitar el uso directo del agua del grifo, ya que el cloro es dañino para ella. Tampoco es recomendable regarla de noche, puesto que si la temperatura es baja se podrían dañar los pelillos que la recubren. Las primeras horas del día son las mejores para el riego.

Si las hojas están sucias, no se deben limpiar con un trapo, ya que se podrían dañar con facilidad. La mejor opción es pulverizarlas con agua templada para que el polvo resbale.

Respecto a sus necesidades de luz, las violetas prefieren la sombra a los rayos directos del sol. Son flores que crecen a partir de rizomas y se expanden mediante estolones, por lo que son perfectas como plantas tapizantes y en rocallas y borduras.

Violetas africanas

Las violetas que florecen de forma habitual en parques y jardines son las denominadas violetas africanas (Saintpaulia Ionatha). Sin embargo, estas flores no son en realidad un tipo de violeta (viola), aunque tienen en común con estas la forma de sus flores.

Las violetas africanas deben su popularidad a su amplia gama de colores. En el mundo vegetal destacan violetas africanas blancas, azules, rosas, verdes, moradas, etc. Además, sus pétalos pueden tener manchitas o bordes blancos. También pueden ser bicolores o multicolores.

A diferencia de las violetas originales, las africanas son plantas de interior habituales de la sombra. Sus raíces son superficiales, frente a las raíces profundas de las violetas auténticas. Estas últimas florecen entre septiembre y marzo, mientras que las flores de las africanas lo hacen durante el verano.

 

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